El cisne negro

Con gran belleza e inteligencia nos hace vivir un brote psicótico desde adentro. La protagonista, obsesionada por lograr la perfección en su papel central en El lago de los Cisnes, empujada por la exigencia de su madre (bailarina frustrada) y por el director del ballet llega a su propia locura. La desencadena el pedido del director: ella debe encarnar al cisne blanco y al cisne negro, a víctima y victimario, al Bien y al Mal. En ella estaban rígidamente separados, no soporta esa fusión en su interior y la Muerte del Cisne la lleva a su propia tragedia.